| - Sí, Amo, aquí mismo. - Bien, cógelo y ponlo en
el suelo. Ahora activa el vibrador al máximo. Ponte a cuatro patas
delante del reloj. No levantes la mirada de ahí. Pase lo que pase
no te muevas y mucho menos te corras. Vas a estar así, con el vibrador
al máximo y sin poder correrte quince minutos. Como te muevas o
te corras antes de ese tiempo te tendré que castigar. Pon la cam
en el suelo también para que compruebe que me obedeces. - Sí,
Amo. Su expresión, entre resignada y cachonda, me excitó
tanto que tuve que reducir el ritmo de los movimientos en mi rabo. Estuve
cascándomela un rato más, durante unos cinco minutos, al
tiempo que comprobaba los esfuerzos de mi hermana por no correrse. Y entonces
llegó el momento de entrar en acción. Me tembló la
mano, era demasiado, se me vería todo el coño, llevaba el
tanga bien metido por lo que se me verían los labios, y estaba
en un bus público con cada vez mas gente. Y pensé y
si no lo hacía, ella no me veía. Pero
¿ como
sabia que llevaba falda? Me puse rojísima me levanté y subí
mi falda a la altura de los riñones dejando mi culo al aire y volví
a sentarme con el culo desnudo sobre el asiento, por delante la falda
apenas me tapaba y además no podía juntar las rodillas por
orden expresa, ni tampoco cruzar las piernas, el bolso era la única
solución pero estaba segura de que de alguna manera ella me estaba
observando, respiré hondo de nuevo y mi coño quedó
perfectamente a la vista del publico, mientras yo miraba por la ventanilla
como disimulando, abandonada a mi situación morbosa y mojando clarísimamente
el asiento que ocupaba... Mi vergüenza fue horrible al girar la vista
y ver como prácticamente todo el pasaje incluidos un grupete de
quinceañeros miraban fijamente a mi coño, un calor enorme
recorrió mi cuerpo, me levanté coloqué bien mi falda
y bajé rápidamente sin cruzar la mirada con nadie... Estaba
muy cachonda que me hubiese metido las manos en el coño pero sabía
que no podía hacerlo, un nuevo sms me indicó que debía
bajar del autobús y quitarme el sujetador y podía volver
a casa a comer y descansar
-Un segundo que me quito las bragas -
aclaró y a continuación - ahora cómemelo hasta que
me corra
si, ya estoy con usted de nuevo, estoy en contacto con
un matrimonio de Zaragoza que desea experimentar esta forma de sexo, podríamos
quedar con ellos en un restaurante discreto donde me conocen y allí
someterla a humillación. -¿En que consistiría? -Bueno,
mientras comemos ella estaría debajo de la mesa satisfaciéndonos,
probablemente la esposa se unirá a ella, tiene alma de esclava
y es más puta que las gallinas
-Bien pensado. -Después
por la tarde volvemos a mi casa y nuestros respectivos esclavos satisfarán
nuestros deseos dentro de lo que acordemos, mis esclavos no tienen ningún
límite. -En sexo, la mía, apenas tiene más límite
que el daño físico permanente, el scat y la zoofilia, no
estoy interesado en ello y queda excluido. Creí oír un suspiro
de decepción que pronto se transformó en un jadeo
-Chupa, chupa, lame bien así
hasta el fondo
Y gritó
tanto que tuve que bajar el volumen del altavoz, nos iba a oír
toda la vecindad. A continuación y como si no hubiera pasado nada volvió a la planificación. -Le propongo, para el domingo, cambiar nuestras esclavas, yo le dejo la mía "barra libre" (así lo dijo) y usted me deja la suya ¿No puedo usar unas pocas agujas en su sexo?... recuerdo que lo tenia muy abultadito la mía es jovencita con las carnes muy duras, muy bien entrenada un bomboncito. -Bueno, pero a cambio de sexo con usted por mi parte. -¿Anal, oral o vaginal? -Los tres. |