Bueno esclava, acércate que yo seré quien te quite este
tanga, se lo quitó muy despacito sonriendo y mirando a todas menos
a mi, Rosa mi mujer miraba al suelo muy avergonzada y ahora túmbate
y abre bien las piernas, que te vean bien mis amigas, ella me miro como
pidiendo perdón, separo las piernas delante de todos apareciendo
sus labios separados y su chocho reluciente por el jugo no cabía
duda que estaba cachonda... Javier le separó aún más
los labios e introdujo dos dedos, después la hizo inclinarse para
observarle el ano, soltando burradas como este lo tienes muy estrechito,
fue su novia alterada que pidió que se fueran a otra sala para
seguir con el juego. Me quedé hecho polvo pero muy excitado. Se
levantaron y fueron al piso de arriba donde tenia la habitación
Javier y Eva. El juego siguió, esperaba desfogarme con mi esclava
y ojalá fuera Eva, pero no era mi día y perdí mis
calzones y lo que es más grave mi libertad, pasaría a ser
esclavo de esas 3 mujeres: Mi cuñada que es la que ganaba tenia
más derechos. Tomó las riendas: " Bueno ya es hora
que veamos polla" no la pegaba nada hablar así, pero después
de la demostración de Javier con su hermana. "venga que esperas
a quitarte los calzones". Me quedé en medio del salón
con las tres mirándome, me quite el calzón y apareció
mi pija con una terrible erección. Si, claro que le había
excitado. Recordó aquella tarde, cuando leyendo el relato, no pudo
evitar reclinarse hacia atrás en su sillón, y con las piernas
totalmente abiertas, en alto sobre la mesa en la que reposaba la pantalla
del ordenador, había comenzado a tocarse por encima de sus braguitas,
y cuando, siguiendo las instrucciones del relato, introdujo de repente
dos de sus dedos en su coño ya totalmente empapado, se corrió
casi al instante, mojando todas sus bragas, ya que Diana pertenecía
a ese grupo de mujeres que gozaban de orgasmos líquidos, que eyaculaban
verdaderos chorros... Pero ahora, Diana ya no recordaba. Rápidamente,
había abierto ligeramente las piernas y tenía las dos manos
entre ellas. frotaba de nuevo su coñito por encima de las bragas,
sin atreverse a bajarlas, como aquel dia en aquel relato, sintiendo de
nuevo como rápidamente la humedad impregnaba su entrepierna...
Yo la alcance y comencé a caminar junto a ella, la tomé
de la mano, y ella caminaba con la cabeza gacha y me miraba de vez en
cuando, tomándose el estomago, que imagino, le molestaba muchísimo.
Antes de llegar al negocio, metí mi mano por su pantalón
y toqué su vagina, ya casi chorreaba liquido, le mostré
mis dedos mojados y me tomó la mano indicándome casi histérica
con señas que estábamos en la calle, entonces cuando llegamos
al negocio, compré chocolatitos, y se los metí uno a uno
en la boca, que ella cuidaba no abrir mucho para que no se notara el semen
que tenía adentro. Regresando a la casa, me comencé a calentar
muchísimo por la situación que había creado, llegamos,
abrí la puerta, pero cuando quiso ir al baño, la tomé
fuertemente por el brazo y la agaché, ella quiso resistirse pero
la forcé a agacharse, no quiso abrir su boca para meter mi pene
en un principio, indicándome su dolor de estomago por el enema,
pero, cuando vio que yo hablaba en serio, ella sola abrió su boca
dejándome ver el semen que todo el tiempo tuvo en ella, entonces,
la paré y la llevé al baño, le di el gusto y fue
a evacuar, cuando salió le pregunté si el liquido había
salido limpio, me dijo que si con señas, a lo que le respondí
que lo que se venía era mucho mejor, que hoy la penetraría
por el ano, se tragó el semen de la sorpresa.
|