-Lo siento, señora, perdone la impertinencia, no volverá
a repetirse. -Maldita estúpida. Ahora te enseñaré
modales yo. Carmen la agarró del cuello, y se encerró en
el baño con ella. -A ver, vamos a dejar las cosas claras, tú
eres la chacha de esta casa ¿no? -Sí señorita- sumisamente
Ariadna. -Pues tengo entendido, que las chachas están para servir
en la casa, y yo estoy falta de atención, la verdad. Así
que ahora mismo me vas a bajar las bragas, y me vas a comer el coño,
porque, sinceramente, me parece que además de chacha, eres una
zorrita lesbiana. Y te aseguro que yo de eso se mucho, porque en mi trabajo
he tenido que comerme muchos coños de zorras lesbianas. Carmen
se bajó la falda que llevaba y le mostró a Ariadna unas
braguitas sucias, un poco meadas, y con un olor un tanto desagradable.
Ariadna desde el suelo, tuvo que bajarle las bragas lentamente, para poder
descubrirle un coño peludo y moreno, no como el de ella, rubio
y casi depilado. -Vamos zorra, que no tengo todo el día. Comienza
a trabajar tu lengua- diciendo esto, cogió de la cabeza a Ariadna
y se la llevó a su coño, mientras Ariadna impotente ya y
comenzando a excitarse nuevamente, no tuvo más remedio que chupar
aquél coño de puta, lamiendo hasta que Carmen se corrió
en su boca así, zorrita, como me gusta. Qué bien
lo haces para no haber estado con otra mujer antes. Me parece que será
mejor no contar nada a tu señor. Al fin y al cabo no tiene porqué
saber esto. Y tú, tú mirándome, no puedo sostener
tu mirada. Comienzo a pasar mi lengua sobre el slip ya expuesto, saboreo,
por encima de éste, el tesoro que guarda, de repente de un solo
tirón bajo el pantalón y el slip, y puedo observar tu hermosa
polla brillante, erecta, toda una diosa.Separo un poco las piernas para
acomodarme mejor ante aquel manjar. Mi excitación se ve en esos
jugos que gotean por la entrepierna, mi coño expuesto a todos,
tan rosado, tan depilado. Con tu polla en la mano y tus testículos
al aire, saco la lengua y pinto cada detalle de lo allí expuesto
de forma salvaje, con hambre loca. Mi desesperación es tal que
la trago toda, centímetro a centímetro, entre chorros de
salivazos, aprieto un poco los testículos y comienzo a mamarla.
Mi Amo y Señor. Echas tu cabeza hacia atrás. Mi aliento
es como fuego para ti. Lo noto por la forma en que tu mano empieza a acariciarme
con rapidez sin dejar nada, pellizcarme los pezones sobre la tela de la
camiseta. Tu adorada polla entra y sale de mi boca, la trago entera hasta
hundir mi nariz en tu adorado pubis, sigo moviendo mi cabeza y labios
de arriba abajo a todo lo largo de la chorreante pija. Soy bisexual y
me encanta el sexo, me masturbo muchas veces al día y tengo varios
juguetitos como vibradores y bolas chinas y me encanta follar tanto con
hombres como mujeres. Actualmente mantengo relaciones con Susana, de 23
años, que es hija de un amigo de mi padre y su novio Eugenio, de
32. Estaba el lunes de compras con Susi y paramos en una cafetería
a tomar algo, cogí una revista vieja que había en una mesa
en la que hablaban en un artículo sobre el sexo en grupo, y venían
unas fotos bastante excitantes, empecé a imaginarme como sería
hacerlo con un montón de desconocidos lo cual me excitó
muchísimo, comencé a frotar mi clítoris por encima
de la falda.- Susi al darse cuenta me dijo que si tanto me excitaba la
idea de una orgía y yo le respondí que si, entonces ella
se descalzó y empezó a masturbarme con su pie por debajo
de la mesa hasta que alcancé un arrasador orgasmo ante el que no
pude evitar emitir un sonoro gemido.
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